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VIVIENDAS SOCIALES EN ALMANJÁYAR.
GRANADA. 1993
PUBLICACIÓN PREMIOS ARQUITECTURA DE LADRILLO 1991-93
REVISTA DISEÑO INTERIOR GUÍA 1995
REVISTA GEOMETRÍA Nº19
REVISTA AQ Nº9

Almanjayar es una extensa área de ampliación urbana al norte de Granada urbanizada durante los años sesenta. El plan urbanístico inicial organizaba el nuevo territorio urbano mediante el trazado de grandes avenidas y bulevares que liberaban enormes parcelas agrupadas entorno a grandes playas de aparcamiento. El espacio urbano se proponía como espacio abierto en el que se disponían de forma dispersa las edificaciones.

Durante años este barrio periférico acogió poblaciones de inmigración a la ciudad en irregulares promociones de vivienda social que acabó por producir en determinadas áreas un contexto urbano y social de marginación.

Con posterioridad, al final de los años ochenta, un nuevo planeamiento reconsideró esta idea urbana, proponiendo una reordenación que definía con más precisión los limites y alineaciones de los espacios urbanos, trazaba un nuevo viario, sustituyendo aquel concepto de playa de aparcamiento, acercándolo más a las nociones de calle, plaza o parque e introducía una mayor diversidad de tipologías residenciales entre las que se incluía la manzana cerrada y la vivienda unifamiliar, todo ello con el objetivo de regenerar urbana y socialmente el barrio.

Este proyecto de viviendas sociales fue de los primeros en materializar esta nueva idea urbana y quiso construir de forma crítica aquellos valores urbanos que el nuevo planeamiento proponía.

El edificio se organizó mediante dos piezas de caractisticas diferentes que atendían a las distintas alturas y fondos edificables que el planeamiento estableció y que abrían a las calles exteriores el patio interior de manzana, mejorando su espacialidad y habitabilidad.

La primera pieza, con fachada a un gran bulevar para el que el planeamiento determinaba una altura de siete plantas, se estructuró con viviendas en un nivel organizadas entorno a una sucesión de generosos vacíos interiores que acogían de manera diferenciada patios de acceso y patios de servicio.

Esta organización posibilitaba una atención a la cualidad de los espacios colectivos del edifico y una disposición de las viviendas con las estancias vivideras al exterior y la totalidad con ventilación directa.

La segunda pieza, para la que el planeamiento establecía una altura de cuatro plantas, se organizó en sección como superposición de dos viviendas en duplex, la baja con acceso independiente desde la calle y la superior desde una galería abierta al patio que en planta tercera recorre todo el edificio. Esta organización permitía ofrecer a las viviendas unos generosos espacios exteriores situados en planta baja y cubierta, estableciendo una tipología intermedia entre las viviendas en altura de la primera pieza y las unifamiliares que se proponían para la manzana al otro lado de la calle.

En determinados episodios singulares la forma de la manzana se trabajó con objeto de dar escala, continuidad espacial y unidad al conjunto de las dos piezas.

El proyecto se quiso producir con una materialidad sobria a la vez que amable a través de la amplia utilización del ladrillo y los metales galvanizados tanto en fachada como en espacios colectivos interiores, lo que les confería durabilidad y dignidad como espacios sociales.