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COLEGIO FRAY ALBINO.
CONCURSO (NO CONSTRUIDO). 
CÓRDOBA. 2008.

La propuesta atiende a las dificultades derivadas de la reducida dimensión y complejidad geométrica de la parcela disponible mediante una estrategia de ordenación del programa en dos piezas construidas de diferente carácter que posibilita tanto una buena ordenación completa de los espacios docentes como la disposición de la pista deportiva requerida sobre la cubierta de una de ellas a nivel de planta primera, con lo que se consigue finalmente un riguroso cumplimiento de los requisitos generales del centro educativo.

 

La primera es una gran pieza longitudinal que se dispone paralela a la Calle Doña Aldonza, orientando, por tanto, sus fachadas más extensas al noroeste y sureste, algo fundamental puesto que en esta pieza se han situado todas las aulas, espacios de administración y aulas auxiliares susceptibles de ser transformadas en clases. Por tanto todos estos espacios los vitales del centro disfrutan de la mejor orientación posible, mejorada esta además con la inclusión de un sencillo sistema de lamas que permitirá regular la entrada de luz a las aulas según sea necesario. Al noroeste se orientan los espacios de circulación de primaria, disfrutando por tanto de una baja insolación y de unas magnificas vistas de la propia pista deportiva del colegio, el campo de fútbol San Eulogio y de la ciudad de Córdoba; se da por tanto una importancia extrema en la configuración del colegio a los espacios de circulación, estando estos bien dimensionados y estratégicamente orientados  con vistas a complementar las áreas de juegos exteriores. Esta pieza se construye con una estructura modulada ajustada al tamaño de las aulas propuestas, que optimiza la relación entre fondo y fachada para una mejor iluminación, permitiendo además la modificación y ampliación sin dificultades dado que ni las comunicaciones verticales, ni los aseos ni ningún otro elemento fijo interfieren en la posible re-estructuración de los espacios netamente docentes.

 

La segunda pieza propuesta que completa el centro es independiente de la anterior. Su planta tiene unas dimensiones algo mayores de 22x44m,  puesto que en su cubierta, a una cota de +3.5m, se sitúa la pista polideportiva que se solicita; está protegida con un cerramiento compuesto por una valla metálica alta y segura, que a la par deja ver lo que ocurre detrás siendo un leve velo visual. El acceso a dicha pista se produce desde la cota 0,00 mediante rampas al 6%  (según el CTE) y desde la primera planta, se accede a nivel mediante unas pasarelas debidamente protegidas; bajo esta se desarrolla todo el programa más especifico del centro que necesita situarse en planta baja: el comedor con acceso directo y diferenciado para el abastecimiento y asociado a la sala polivalente de tal manera que mediante un sistema móvil ambos espacios pueden ser sumados; el aula gimnasio también se sitúa bajo la pista accediéndose desde la cota 0,00 directamente a los espacios de vestuarios, aseos... y deprimida 2 metros bajo rasante se encuentra la pista cubierta, a la cual se accede mediante 2 tramos de rampas interiores al 6%, que la conectan con todos los espacios de vestuario; gracias a este pequeño descenso de la pista se consigue, además de la altura requerida, un almacén de material bajo los vestuarios y una perfecta iluminación y ventilación para todos estos espacios.

 

Esta pieza por tanto es clave para satisfacer con precisión el programa y actúa dando eficacia a la ocupación de la parcela, como otra manera de entender la sostenibilidad, puesto que, además de liberar el espacio necesario para porches y zonas de juegos. Así mismo esta pieza también es la encargada de dialogar con las medianeras de la vivienda del conserje y el Colegio de las mercedarias y que por su baja altura permite un contacto visual con la pista deportiva San Eulogio.

 

Resolviendo el contacto con el resto de medianeras del Colegio de las Mercedarias, se sitúan una serie de espacios que por las molestias que producen era deseable que aun estando en planta baja estuvieran agrupados y separados del resto del programa; junto a estos se ha previsto el nuevo espacio propuesto para el transformador existente, el cuál se ha proyectado con dimensión suficiente y acceso directo desde el exterior.

En la propuesta existe una especial atención para con las circulaciones y los accesos, tal y como se ha mencionado antes. Los accesos de infantil y primaria se encuentran diferenciados y sus circulaciones también evitando interferencia entre ellas.

 

Los alumnos de educación infantil acceden desde la Calle Doña Aldonza a través de un espacio cubierto exterior, que antecede a un vestíbulo propio de infantil, desde donde arranca el pasillo de comunicación que va dando acceso a cada una de las aulas de infantil; estas tienen sus propios baños con accesos pareados y una relación directa con un espacio de porche, previo al patio de juegos de cada aula que están separados del resto del colegio por un cerramiento de baja altura. Este pasillo se comunica también con la zona de primaria del colegio, aunque manteniendo la independencia.

Los alumnos de primaria acceden por la Calle Tenerife a un gran espacio de porche que les acoge como un gran toldo de acceso. Desde este se puede iniciar el ascenso por rampa o escaleras hacia la pista o entrar en el vestíbulo principal del colegio en el que se sitúa la conserjería / reprografía, los espacios administrativos, aseos y el ascensor que recorre todas la plantas y asegura una correcta accesibilidad para todos los usuarios del centro. En las dos plantas siguientes se acomoda todo el programa docente de primaria al cual se accede, en cada planta mediante una galería interior orientada a noroeste. 

 

El centro también asume su responsabilidad a nivel urbano de completar esta zona del barrio tan compleja, adecuando su inserción al carácter residencial y amable del mismo. Por esto su pieza más urbana y de mayor presencia se sitúa paralela a la Calle Doña Aldonza y, en una cuidada entrega, se retranquea separando por tanto las plantas superiores de la calle. De esta manera la planta baja se configura como un amable zócalo bajo que asume el contacto con el barrio, mediante una pieza continua que se abre en los accesos que se producen en el contacto con las edificaciones ya existentes (el colegio de las Mercedarias y la vivienda del conserje) y en su parte superior para permitir la entrada de luz al pasillo interior de infantil. Estas fisuras  producen así mismo una escala baja y amable del centro  en relación con la ciudad. 

El edificio en su cara sureste se muestra como un paño de lamas dividido por un perfil en U que escala la fachada adecuándola a la baja densidad del barrio, lamas que protegen a las aulas de una excesiva insolación en épocas estivales y por tanto ahorra con este sistema pasivo consumo energético, ya que en invierno las lamas pueden abrirse dejando que el sol de mañana caliente de manera natural las aulas. En la fachada noroeste el edificio se muestra mas permeable abierto al resto del conjunto y a las vistas de la ciudad. Los dos cantos menores de la pieza se configuran mas neutros, fisurados de manera puntual por necesidades de ventilación e iluminación y escalados por las incisiones que revelan la estructura del la edificación.

 

La materialidad del centro se adecuará a las disponibilidades económicas previstas con criterios   de racionalidad, eficacia, durabilidad y fácil mantenimiento de la edificación.