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AYUNTAMIENTO DE ÓRGIVA.
GRANADA. 2004
PUBLICACIÓN SPAIN ARCHITECTS Nº1
REVISTA ON DISEÑO Nº 260

El Palacio de los Condes de Sástago, en Órgiva, fue construido a lo largo de los últimos ocho siglos en un proceso de sucesivas ampliaciones a partir de una torre defensiva de origen musulmán. En el siglo XVI se construyó en un lateral una crujia cubierta por una armadura de limas moamares que configuró la sala principal del palacio. En el XVII una nueva ala perpendicular a la anterior amplió las dependencias con nuevas salas y una galería. Sucesivas construcciones posteriores de menor calidad configuraron un patio central, que fue demolido por ruina en los años ochenta.

El edificio tiene una sobrecogedora presencia en la ciudad: sus sobrias fábricas de ladrillo y el poderoso torreón almenado establecen una hermosa relación con las torres de la iglesia próxima y con el paisaje lejano de Sierra Nevada. Constituye por ello una referencia significativa tanto de la localidad de Órgiva como de la comarca de las Alpujarras.
En 1997 la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de  Órgiva  convocaron un concurso para la ubicación en él de las nuevas dependencias municipales.

El proyecto seleccionado propuso dar continuidad a este proceso histórico de sucesivas agregaciones, restaurando cuidadosamente las fábricas más valiosas que habían llegado hasta nosotros y proponiendo una nueva edificación que acoge los nuevos usos necesarios. La relación entre ambas edificaciones, que se ensamblan como dos piezas en forma de L, se establece a través de un patio cubierto con iluminación cenital, que reinterpreta el que el palacio tuvo hasta finales del siglo pasado y da carácter unitario a todo el conjunto edificado.

En planta baja, en donde se sitúan los usos administrativos de  carácter más público, el patio, por su tratamiento, adquiere  una cierta condición de espacio urbano cubierto sustituyendo así al espacio público exterior del que el edificio carece. En planta primera se ubican los servicios políticos entorno a galerías de diferente carácter: abiertas las de  nueva edificación, cerrada por un muro la que configura la  galería histórica,  sobre el que se desliza la luz tamizada del lucernario del patio. 

Las nuevas edificaciones se proyectaron como un estrato más que, al igual que los precedentes, atiende a nociones espaciales y técnicas constructivas contemporáneas al momento histórico en que fueron construidas, si bien entendidas como partes integradas en un complejo conjunto unitario. Estas se asoman a la fachada lateral en un plano retranqueado. La relación de este nuevo alzado con el edificio histórico se establece a partir del citado retranqueo y del vacío que produce la escalera de acceso en ese punto. Dando continuidad al proceso histórico con que se han ido produciendo las sucesivas adiciones, la nueva edificación mantiene una proporción y textura unitaria con el resto. El lenguaje se propone abstracto, neutro y atento a una relación que se quiere  de continuidad con la arquitectura histórica a la vez que expresiva de su condición contemporánea.

En el Salón de Plenos un único hueco mirador se abre en el fondo de la mesa de presidencia enmarcando una hermosa visión de la ciudad  y el paisaje de Las Alpujarras. Se ha querido con ello acercar estas presencias a las enseñas y demás símbolos institucionales.


El proyecto ha buscado con sus propuestas establecer un diálogo a la vez expresivo y amable entre los espacios, las técnicas y materiales históricos – fábricas de ladrillo, alfarjes de madera, colu¬mnas de piedra – y los nuevos espacios y materiales –madera de arce, acero, vidrio – en el que la luz sea¬ el verdadero material que de cohesión a la diversidad de un conjunto  que se quiere complejo y unitario.